La cosa no ha terminado, aunque el/la bebé ya esté fuera: ¡no te olvides de la tercera etapa!

Justo cuando crees que ya está todo hecho, llega la placenta. ¡Prepárate para el empujón final!

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La cosa no ha terminado, aunque el/la bebé ya esté fuera: ¡no te olvides de la tercera etapa!
Foto:Preggers

Antes de dar a luz, es fácil olvidarse de que, en realidad, cuando el/la bebé ha salido todavía queda trabajo. Cuando tienes a tu bebito/a descansando encima de la barriga, da la sensación de que todo ha terminado por fin. Sin embargo, lo que la mayoría de la gente olvida, o no piensa en ese preciso momento, es en la tercera etapa del parto: esto es, el momento de expulsar la placenta. Al ponerte el/la bebé en el pecho para que empiece a comer, puede que te duela el estómago. El útero se contrae y vuelve a empezar el parto. Si no estás preparada, se te puede hacer muy cuesta arriba. 

Las contracciones expulsan la placenta de tu cuerpo. Puede doler bastante y te puede parecer que es demasiado después de todo lo que has pasado ya. Por eso, es aconsejable que hables de la tercera etapa con antelación. 

Cuando la placenta ha salido, la matrona la inspecciona. Lo hace para asegurarse de que tu pequeño/a está bien y de que se ha cortado el cordón umbilical. Si tienes algún desgarro, es posible que necesites unos cuantos puntos. Los pequeños desgarros se dejan curar solos. Los dolores al expulsar la placenta son a veces más intensos para las mujeres que ya han tenido un/a bebé que para las madres primerizas. Habla con tu matrona con antelación sobre la placenta y los dolores posparto. Si estás preparada mentalmente, es probable que te resulte más fácil llegar a la meta. 

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