Alivia el dolor con la terapia adecuada

El dolor de la articulación sacroilíaca (dolor ASI) es una molestia que, lamentablemente, forma parte de la vida de muchas embarazadas. Sigue leyendo, y descubre algunos consejos que pueden ayudarte a calmar el dolor.

Ingela Ågren

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Una reseña de Ingela Ågren

Partera licenciada

Alivia el dolor con la terapia adecuada
Foto:Preggers

Durante un embarazo, las articulaciones del cuerpo se vuelven laxas, particularmente alrededor de los huesos pélvicos, ya que estos necesitan ensancharse durante el parto. Esto puede causar dolor en las regiones pélvica y lumbar, así como en las caderas, ingles, glúteos, la parte posterior de los muslos y a través del hueso púbico. El dolor ASI no es una enfermedad grave para la madre o el/la bebé, pero puede causar mucha inquietud y dolor. Impide que muchas mujeres se muevan libremente y actúen con normalidad durante el embarazo. El sobrepeso es un factor de riesgo evidente para el dolor ASI, ya que el peso añade presión adicional tanto en la espalda como en la pelvis. Otros factores de riesgo son problemas de espalda anteriores e hipermovilidad genética. Aunque no existe una predisposición hereditaria comprobada, más del 50 % de todas las mujeres embarazadas se ven afectadas, muchas de las cuales sufren graves molestias. En cuanto al momento en el que surge el dolor, este varía de mujer a mujer. Algunas no experimentan dolor hasta el final del embarazo, mientras que otras lo sienten en las primeras etapas. La causa puede estar relacionada con embarazos previos con dolor ASI. El dolor a menudo (pero no siempre) comienza temprano en mujeres que ya han pasado por un embarazo.

El dolor ASI puede tratarse, y con buenos resultados. Las encuestas muestran que muchas mujeres experimentan más dolor e incomodidad de lo necesario. Los tratamientos realizados por un/a fisioterapeuta pueden aliviar los síntomas. Los fisioterapeutas experimentados que trabajan con mujeres embarazadas tienen buen conocimiento de la tensión muscular en la espalda y la pelvis y estarán encantados de colaborar con tu médico/a y matrona.

El aumento de la carga en el cuerpo requiere más estabilidad alrededor del hueso pélvico, como resistencia abdominal, de espalda y de piernas. Una debilidad en la estabilidad de estos músculos significa que la espalda y la pelvis tienen que soportar la fuerza, que de lo contrario se transmitiría de manera efectiva por todo el cuerpo. Con un «test de provocación» poco invasivo, un médico o un fisioterapeuta pueden diagnosticar el dolor y ofrecerte un tratamiento adecuado. Te ofrecerán un programa de ejercicios a medida para guiarte correctamente durante el embarazo.

Todo tipo de actividad física fortalece los músculos abdominales y de la faja pélvica. Mantenerse activa aumenta la circulación sanguínea, lo que alivia el dolor. Por lo tanto, el ejercicio diario, en su justa medida, es muy bueno. Es mejor dar paseos en bici que sean cortos y caminatas lentas, en vez de largos e intensas, respectivamente. Cambia de postura con frecuencia y no te sientes con las piernas cruzadas ni te quedes quieta demasiado tiempo. Ponte una almohada entre las piernas al dormir. Evita arquear la espalda, siéntate sobre los isquiones y pon la espalda recta siempre que puedas. Estate atenta a las señales del cuerpo y evita hacer cualquier cosa que duela. Y lo más importante: si tienes molestias y dolor, no dudes en pedir ayuda. En la mayoría de los casos, el dolor ASI desaparece unas semanas después del parto. Habla con tu matrona tan pronto como sientas dolor en las regiones lumbar o pélvica; es probable que pueda ayudarte de inmediato.

Ingela Ågren

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