Embarazada en las semanas 7

Longitud: 0.7 cmPeso: 0.5 g

Desarrollo del bebé

¡Soy del tamaño de un arándano! Por fuera, todavía soy difícil de ver incluso con una ecografía, ya que estoy bien acurrucado/a en el interior de la pelvis de mamá.

Sin embargo, el embarazo sería mucho más visible a través de una ecografía vaginal. Con ella, debería ser posible determinar de cuánto está mamá y ver cómo late mi corazón.

Cada día que pasa, mi apariencia se vuelve más y más humana. La cola que se podía ver durante las etapas iniciales del embarazo casi ha desaparecido, mientras que el cuerpo y la cabeza se van proyectando lentamente hacia delante. Hay dos puntos negros en la cabeza en el lugar que ocuparán los ojos. A pesar de que todavía no se pueden ver, su color se decidió en el momento de la concepción. La forma incipiente de mi nariz y orejas ya se puede ver, al igual que sucede con mis brazos y piernas, que son mucho más visibles. Las pequeñas yemas de lo que serán los dedos de mis manos y de mis pies han brotado ya, y he empezado a bombear mi propia sangre.

Cuando hablo de mi altura (de embrión), me estoy refiriendo a la distancia que va de la cabeza a la cola. Y digo «cola» porque tengo las piernas dobladas hacia dentro y todavía no se ven, por lo que es difícil medir mi longitud con precisión.

Desarrollo de la madre

¿Sientes el estómago hinchado y abotargado? ¿Estás estreñida?

Es posible que las hormonas del embarazo hagan que tus intestinos trabajen más lento de lo normal. Una manera de paliar los efectos de todo eso es comer alimentos ricos en fibra, beber mucha agua y hacer mucho ejercicio.

El cuerpo se está preparando ya para nutrir al feto mediante un aumento del volumen de la sangre en el estómago. Eso puede hacer que te marees un poco a veces, como cuando has estado de pie demasiado tiempo o si estás sentada y te levantas de golpe. Es posible que tengas las pulsaciones altas, en gran medida debido a que tu corazón también está haciendo horas extra para bombear los altos volúmenes de sangre por todo el cuerpo. Los pezones pueden verse más pronunciados, y la areola se volverá varios tonos más oscura. También es posible que los vasos sanguíneos sean más prominentes.

Si tienes problemas en abrocharte los pantalones, eso es que los intestinos se te están hinchando (especialmente si es el primer embarazo). En unas semanas, seguro que podrás ponértelos sin problemas… por lo menos durante un tiempo.

Co-padre

Seguramente has notado que tu pareja tiene menos energía que de costumbre y ella necesita tomarse las cosas con más calma.

Los planes elaborados van a tener que quedar en un segundo plano en favor del embarazo y todo lo demás también, ya que hasta las tareas más simples pueden llegar a ser demasiado para tu pareja. Y ahí es donde entras tú. Esta es tu «hora de brillar» porque incluso las tareas más mundanas, como cocinar o limpiar, pueden parecer sobrehumanas para las fuerzas de tu agotada compañera.

Con el embarazo pasándole factura, su humor puede decaer bastante, lo que puede desembocar en sentimientos de duda e inseguridad acerca del/de la bebé. Es en momentos como estos cuando necesitas recordar el mantra: «¡Todo es completamente normal!». Tal vez puedas levantarle el ánimo con pequeñas sorpresas que sepas que le van a gustar para recordarle que lo está haciendo bien y que la quieres tal como es.

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