Las contracciones pueden ser un signo de infección urinaria

Las mujeres embarazadas corren un mayor riesgo de infecciones urinarias y esta es una de las complicaciones más frecuentes durante el embarazo.

Ingela Ågren

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Una reseña de Ingela Ågren

Las contracciones pueden ser un signo de infección urinaria
Foto:Arren Mills on Unsplash

Una infección urinaria (UTI) tiene lugar cuando los gérmenes, normalmente bacterias, penetran en el tracto urinario. Los riñones y el tracto urinario se expanden durante el embarazo y hacen que la orina fluya más lentamente. Esto hace que aumente el riesgo de infecciones del tracto urinario e infecciones de riñón. A las mujeres embarazadas con infección urinaria se les administran antibióticos, ya que esta condición puede provocar un parto prematuro, bajo peso al nacer y hay riesgo de desarrollar una infección de riñón. Contacta con tu matrona o centro de salud si sospechas que puedes tener infección urinaria. 

Los síntomas más frecuentes de infección urinaria son:

  • Contracciones. Las contracciones pueden ser el primer y único síntoma de que hay bacterias en la orina.
  • La necesidad de orinar a menudo, que es un síntoma difícil de detectar dado que la mayoría de las mujeres embarazadas orinan más a menudo sin tener infección urinaria.
  • Sensación de ardor al orinar.
  • Dolor en el bajo vientre.

Los análisis para buscar infecciones del tracto urinario se hacen mediante un cultivo de laboratorio. La mayoría de los casos se pueden detectar también mediante un análisis de orina utilizando tiras reactivas. Los médicos recetan antibióticos si hace falta tratamiento. Después de completar la tanda de antibióticos, se hace un nuevo cultivo para estar seguros de que ya no quedan bacterias en la orina.

Estreptococos del grupo b en la orina

A veces las infecciones urinarias están causadas por un estreptococo común denominado «estreptococo del grupo b» (EGB). Esta bacteria se encuentra a veces en los cultivos de orina sin que la mujer embarazada presente síntomas de infección urinaria. Aproximadamente un tercio de las mujeres son portadoras de EGB sin mostrar síntomas. Si se detecta EGB en una mujer embarazada, se le administrarán antibióticos por vía intravenosa por perfusión (gotero) durante el parto para minimizar el riesgo de que el EGB se transmita e infecte al/a la bebé.

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