Cuando los padres no se ponen de acuerdo: cómo encontrar una estrategia común en la mesa
Las comidas pueden convertirse rápidamente en un desafío cuando los padres tienen diferentes puntos de vista sobre los niños y la comida. ¿Debería el niño probarlo todo? ¿Deberías servir platos favoritos o ceñirte a 'comer lo que se ofrece'? Aquí tienes algunos consejos sobre cómo podéis llegar a un acuerdo y crear una estrategia común en la mesa, para el beneficio tanto del niño como de la familia.
Tiempo de lectura: 3 m
Verificada por Sara Ask
Dietista licenciada
Por qué los padres a menudo no están de acuerdo sobre la comida y la crianza
Nuestros hábitos alimenticios a menudo se establecen en la infancia. Quizás creciste con reglas claras sobre la comida, mientras que tu pareja tuvo un entorno más relajado. Cuando se encuentran dos estilos de crianza diferentes, pueden surgir conflictos sobre cómo deben ser las comidas, qué exigencias deben hacerse y qué comida es 'correcta' para servir.
Herencia y la diferente relación de los niños con la comida
Que los niños sean comedores quisquillosos es más común de lo que crees, y a menudo es hereditario. Los estudios demuestran que hasta el 80% de la quisquillosidad puede explicarse por factores genéticos. Un niño que reacciona fuertemente a los nuevos sabores o texturas puede, por lo tanto, estar reflejando las propias experiencias de un padre. Reconocer esto puede aumentar la comprensión, mientras que alguien que nunca ha tenido problemas con la comida puede frustrarse fácilmente.
Impresiones sensoriales y sensibilidad: por qué la comida puede percibirse como difícil
Los niños perciben los sabores y las texturas de manera diferente. Algunos son más sensibles a los sabores amargos o a las pequeñas inconsistencias en la comida, lo que puede crear resistencia. Esto está biológicamente arraigado y no es algo que el niño 'elija'. Comprender esto puede ayudar a los padres a ajustar las expectativas y reducir la presión en la mesa.
Cuando la preocupación se apodera: busca apoyo
Si tú o tu pareja sentís una fuerte ansiedad por la alimentación del niño, puede afectar a toda la situación de la comida. Si la preocupación se vuelve difícil de manejar, puede ser aconsejable hablar con tu enfermera de salud, pediatra o psicólogo. A veces la preocupación está justificada, pero a menudo el apoyo y la orientación pueden ayudarte a encontrar un enfoque más tranquilo.
Cuatro preguntas para ayudarte a encontrar una estrategia común
Para reducir los conflictos y crear un ambiente seguro a la hora de comer, podéis haceros las siguientes preguntas:
- ¿Con qué estrategia la mesa se convierte en un lugar seguro y agradable para el niño, sin exigencias innecesarias?
- ¿Tiene el niño la oportunidad de acercarse y explorar la comida a su propio ritmo?
- ¿Hay modelos a seguir en la mesa que el niño pueda emular?
- ¿Cómo se puede reducir el estrés y la presión con respecto a la cantidad de comida?
Estos cuatro puntos tienden a ser factores de éxito para ayudar al niño, al menos a largo plazo, a encontrar alegría en la comida y a desarrollar una relación positiva con ella.
Verificada por Sara Ask
Dietista licenciada
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