La vida en casa con un recién nacido/a

¿Cómo puede una criatura tan pequeña, que apenas se mueve, necesitar tanto tiempo y espacio?

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La vida en casa con un recién nacido/a
Foto:Preggers

Volver a casa del hospital con un/a recién nacido/a puede ser una sensación bastante extraña. De repente, hay un pequeño ser en tu hogar, que requiere de tu atención a todas horas a pesar de que duerme la mayor parte del tiempo. Puede que tardes un poco en adaptarte y establecer algunas rutinas. ¿Cuándo se supone que debo amamantar? ¿Cada cuánto le cambio el pañal? ¿Cuándo voy a poder dormir yo? ¿Cómo voy a tener tiempo para cocinar? Un buen consejo es pedir comida para llevar o comprar platos preparados para el primer período, a no ser que ya hayas llenado el congelador. Si tus familiares quieren venir a visitaros, no te cortes y pídeles que te traigan comida o que cocinen para ti cuando estén allí, ¡lo agradecerás!

Hay infinidad de libros, revistas, blogs y otras fuentes de información sobre el período inicial con un/a recién nacido/a y sobre el desarrollo de los niños. Puede ser una buena idea leer; para muchas el «conocimiento» proporciona seguridad a la vez que puede ser bastante divertido e inspirador aprender sobre el/la bebé y explorar la maternidad. Pero recuerda que todos los niños son diferentes: solo porque lo diga un libro no significa que sea lo mejor para ti. Sé paciente y date tiempo para acostumbrarte a todas las cosas nuevas. Encuentra formas que funcionen para tu familia. Si estás amamantando y tienes pareja, asegúrate de estar de acuerdo en que haga las tareas domésticas en esta fase inicial; al principio, la lactancia puede llevarte hasta diez horas al día. Si no tienes pareja, pide ayuda a amigos y familiares. Necesitas ayuda extra para poder hacer frente a largas noches sin dormir y dar el pecho a horas poco habituales.

Mucha gente querrá visitarte cuando vuelvas a casa con el/la bebé. Tu suegra lleva años esperando un/a nieto/a y el abuelo está listo para enseñarle todo lo que sabe. Está genial tener visitas, pero no te apresures y acepta visitas si realmente sientes que tienes tiempo. A veces, lo bonito es estar a solas con tu hijo/a sin distracciones: solo tú y tu pareja. No dudes en decirles a tus amigos y familiares que necesitáis un poco de tiempo para asimilar esta nueva fase. Y que no se preocupen: una vez te hayas adaptado a esta nueva vida, ¡habrá muchas oportunidades para que te cuiden al/a la bebé y de socializar!

Si te preocupa que el/la bebé no reciba suficiente leche materna, o si no puedes o no quieres amamantar, no dudes en pedir ayuda e información sobre las alternativas disponibles. Puedes hablar con la clínica pediátrica, la sala de maternidad o un/a asesor/a de lactancia en el hospital. Ante la duda, siempre pide ayuda. 

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