Empezar con los alimentos a trocitos

¿Vas a empezar a darle alimentos sólidos a tu bebé? ¿Te hace ilusión? ¿O más bien te da la impresión de que es un fastidio y va a ser un lío? ¡Te presentamos lo más importante que tienes que saber! Si todo va bien, te irás dando cuenta de que no todo es tan difícil ni tan negativo; sin embargo, hay muchas cosas que se pueden hacer para que las bases estén bien asentadas en el futuro.

Sara Ask

6 de lectura

Escrito por Sara Ask

Dietista licenciada

Empezar con los alimentos a trocitosFoto: Preggers

¿Cuándo puedo empezar?

Si tu bebé está impaciente por masticar como tú y, en general, parece que tiene curiosidad por la comida, puedes aprovechar ese interés y empezar a darle alimentos a trocitos a partir de los cuatro meses. No le des grandes cantidades; el objetivo no es que la alimentación sólida complemente (todavía) la lactancia materna o la leche de fórmula. De lo que se trata es enseñarle lo que está por venir.

Si tu bebé se siente cómodo tomando el pecho o el biberón, no hay ninguna prisa: La leche (materna o de fórmula) y las gotas de vitamina D (siempre que sean necesarias) aportan todos los nutrientes que un bebé necesita durante los primeros 6 meses de vida. No obstante, pasado ese tiempo llega el momento de empezar con los trocitos, entre otras cosas para que el bebé consiga la cantidad de hierro que necesita.

¿Qué le puedo dar?

La mayoría de los alimentos con una textura blanda (como las verduras hervidas, el salmón, el pollo, las patatas, las lentejas rojas cocidas, la papilla, la morcilla, la fruta y los frutos rojos) son adecuados. Ten en cuenta que cuantos más sabores y texturas pruebe el bebé durante su primer año de vida, mejor. Los niños aprenden a apreciar los alimentos nuevos a base de probarlos una y otra vez. Por regla general, cuanto más pequeño es el niño menos intentos hacen falta para que el sabor "se asiente" en su registro, pero esto es diferente para cada niño.

Al principio, lo normal es que la comida salga de la boca del bebé tal y como ha entrado, (normalmente en medio de grandes aspavientos y caritas), pero esto no tiene por qué significar que al bebé no le gusta. Lo que pasa es que el bebé tiene que aprender a mover la lengua de una forma nueva para que la comida pase hacia atrás, hacia el estómago. Aprender a comer puede llevar más o menos tiempo según el bebé, igual que sucede con aprender a gatear, a andar y a hablar. Un estudio sueco muestra que algunos bebés pasan de una cucharada de comida a un decilitro en unos días, mientras que otros necesitan seis meses para hacer lo mismo. Y no hay nada raro en ninguno de los dos casos.

Reflejo faríngeo: lo que hay que saber

El reflejo faríngeo es uno de los reflejos que tiene el bebé para evitar que la comida se quede atascada en la garganta. Es fácil confundirse cuando al bebé le da una arcada y pensar que se está atragantando; sin embargo, hay que esperar y ver cómo el bebé gestiona la situación porque con frecuencia va a ser capaz de solucionar el problema por sí mismo. Atragantarse forma parte de aprender a comer.

Algunos niños tienen el reflejo faríngeo tan atrás en la boca que les dan arcadas en cuanto notan la más mínima irregularidad en la comida. Normalmente el problema se resuelve solo con el tiempo; sin embargo, si la cosa se alarga o se complica puedes preguntarle a tu enfermera o matrona si puede derivar a tu bebé a un logopeda especializado en alimentación infantil para que pueda ayudarlo.

¿Debo evitar algún alimento?

Evita darle miel o alimentos que atascarse en la garganta como frutos secos enteros, salchichas, uvas o tomates cherri. Limita la sal, ya que los bebés no pueden regular por sí mismos una alta cantidad de sal. Espera a que el bebé tenga un año para introducir el zumo de remolacha y las verduras de hoja verde, pero no te asustes si el bebé les da algún que otro mordisco: que pruebe un poquito no es peligroso. Evita las patatas verdes, la leche sin pasteurizar y las bebidas y pasteles de arroz, ya que todos ellos pueden contener sustancias perjudiciales para los bebés y las personas mayores. No tengas prisa en introducir los helados, pasteles, dulces y otros alimentos que están ricos, pero no aportan ningún beneficio nutricional. Espera también para introducir la leche de vaca como bebida. Aunque tiene muchos nutrientes, la leche no contiene hierro, que es uno de los nutrientes más importantes para un bebé. Acostumbra al bebé a beber agua a la hora de comer.

Si sospechas que tu bebé sufre molestias relacionadas con la comida como una erupción cutánea, dolor de estómago, diarrea, estreñimiento o vómitos, consulta con un médico para averiguar si es una alergia que tenga que estudiarse más a fondo. Las alergias a la leche y los huevos son las más comunes entre los bebés. Los síntomas pueden variar de un niño a otro; esto implica que, a veces, es complicado detectar que el bebé tiene una alergia.

¿Cómo se los tengo que dar?

Muchas personas dan los alimentos en forma de purés, comprados o caseros, pero no a todos los bebés les gusta que les den de comer a cucharadas. Es entonces cuando los alimentos a trocitos o el método Baby-Led Weaning (BLW) son las mejores opciones. El pilar de estos métodos es darle al bebé alimentos blandos cocinados o al horno que el bebé pueda sostener en la mano e ir royendo. No hace falta que el bebé tenga dientes todavía, ya que puede ir triturando los alimentos blandos contra el paladar.

Independientemente del método que elijas para introducir los alimentos sólidos en la dieta de tu hijo, lo importante es que a la hora de comer siempre esté vigilado. Lo mejor es que intentéis comer juntos siempre que sea posible, así le enseñarás también que eso es bueno y agradable. ¡Tú eres el ejemplo más importante para tu bebé!

Sara Ask

Escrito por Sara Ask

Dietista licenciada

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