Miedo al parto

Tener miedo es una parte natural de la vida, igual que lo es el miedo al dolor. Pero los dolores de parto también pueden sentirse como una fuerza positiva, un motor que impulsa al cuerpo y que ayuda a que te concentres en la tarea en cuestión.

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Miedo al parto
Foto:Alexandra Gorn on Unsplash

Sí, dar a luz duele. El primer paso es que debes aceptar esto como parte del proceso. Pero el dolor de parto también es algo muy especial y es, en esencia, positivo. Estás al borde de algo extraordinario y completamente desconocido, así que no es de extrañar que estés algo preocupada. Sabes que dolerá, pero al mismo tiempo no tienes ni idea de cómo se sentirá, del tipo de dolor del que estamos hablando y cómo saldrá todo. Durante el embarazo, también puedes experimentar un fuerte temor de que algo le pueda pasar al/a la bebé durante el parto. Este es un instinto protector natural, para prepararte para la maternidad. Recuerda que los niños están equipados con recursos increíbles para gestionar el estrés de un parto y que las complicaciones graves son infrecuentes.

Otra preocupación o temor natural es que perderás el control o que te puede pasar algo. Al darte cuenta de que un pequeño ser te necesitará pronto, es normal sentir que tienes que estar ahí. Tener miedo antes del parto es muy común y natural. Aprende a gestionar el miedo y trata de entenderlo mejor, para que no se vuelva incontrolable y se apodere de toda la experiencia. Al comprender y aceptar el miedo, evitas entrar en pánico, lo que a su vez provoca estrés y perjudica las condiciones previas.

Prepárate para enfrentarte a diferentes miedos haciendo físicamente lo opuesto al primer impulso instintivo. En lugar de tensarte y respirar rápida y ruidosamente, relájate y respira lentamente, permanece tranquila y en silencio. Si has practicado la técnica, la utilizarás durante el parto. El cerebro cambia a otro modo, el miedo disminuye y puedes concentrarte de nuevo. Trata de ver el dolor como una herramienta: un tremendo poder que te impulsa durante el parto. Intenta aceptar el dolor como un fenómeno relacionado con la recompensa: ¡tu bebé! Podría ser una buena idea asistir a una clase de Lamaze como preparación antes del parto, podría calmarte a ti y a tu pareja y estarás mejor preparada para el parto.

Si divides el dolor en dolor biológico y dolor emocional, comprenderás mejor cuál es cuál y también podrás prepararte mejor. Visualiza el dolor en un período de 60 segundos, de esta forma verás que es limitado y no eterno. Entre contracción y contracción viene el descanso: largo al principio, corto hacia el final. Pero la contracción siempre tiene un principio y un final, no importa cuán poderosa sea. Esta idea puede ayudarte. El dolor biológico consiste en receptores de dolor y nervios en el cuerpo, que transmiten el dolor al cerebro. El dolor emocional difiere de persona a persona. La forma en que nos sentimos emocionalmente afecta en gran medida a nuestra percepción del dolor. Si eres propensa a la depresión y la ansiedad, tendrás una percepción más fuerte del dolor. Lo mismo ocurre si tienes falta de fe. Por otro lado, si te sientes tranquila y segura y confías en tu entorno, gestionarás mejor el dolor. Si logras pensar «duele, pero no es para tanto, no tengo miedo», el dolor se vuelve manejable. El dolor de parto no es como otros tipos de dolor, no es una amenaza.

Si necesitas ayuda para aliviar el dolor durante el parto, tienes todo el derecho a ella y nunca es una derrota. Habla con la matrona y obtendrás ayuda para prepararte. Atrévete a confiar en la experiencia del personal. Recuerda que el dolor del parto es un dolor natural y lleno de significado, que te ayuda a reunir fuerzas, concentrarte y hacer lo que tienes que hacer.

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